martes, 18 de julio de 2017

La interferencia de la conducta en el aprendizaje

Una de las características de los niños y niñas con TEA son la presencia de conductas inadecuadas. Pero ¿qué entendemos por conducta inadecuada?, nosotras la definimos como toda aquella conducta que interfiere y/o impide el aprendizaje.

Así una conducta inadecuada no es solo cuando el niño/a se enfada y tiene una rabieta, grita, pega, etc... si no que una falta de atención, una rígidez, el mirar para otro lado cuando se le habla, etc... también son conductas inadecuadas que interfieren notablemente en el ritmo de aprendizaje de un niño/a.

A menudo, estas últimas conductas descritas, aparecen de forma más temprana en el niño/a, que las disruptivas (llorar, patalear, gritar, pegar,...) , pero pasan más desapercibidas y no se le dan tanta importancia, cuando realmente, si se trabajan, se consigue un mayor aprendizaje que lleva a un mejor entendimiento del niño/a con su entorno, una menor frustración y más autoestima.

En nuestras sesiones de intervención con metodología ABA, insistimos mucho en trabajar estos aspectos conductuales. Para que el niño/a aprenda, ha de estar en una predisposición de aprender, conseguir que se mantenga atento a lo que se está realizando, mirando a la terapeuta, bien sentado y con las manos quietas. No avanzamos en programación hasta que no hemos conseguido este control instruccional. 

Así por ejemplo, no podremos enseñar la habilidad de imitar si no conseguimos que el niño/a nos mire, o no podremos entrenar igualaciones en mesa, si el niño/a no es capaz de permanecer sentado y atento.

En nuestro trabajo diario, nos encontramos que a lo largo de la sesión, hay momentos en los que tenemos que dedicar nuestros esfuerzos a reconducir la conducta inadecuada del niño/a para poder continuar con la enseñanza. Es muy importante de cara al mayor avance en el aprendizaje de habilidades y aprovechamiento de las sesiones terapéuticas, que esta reconducción de las conductas inadecuadas, se dé de forma lo más generalizada posible, es decir, que se trabaje en otros contextos que no sean solo durante la sesión y con otras personas que no sean la terapeuta. Aquí es donde os invitamos a las familias a que la terapia no se acabe cuando la terapeuta se vaya y que adquiráis también control instruccional sobre vuestro hijo/a de cara a facilitarle su adquisición y aprendizaje de nuevas habilidades.  

lunes, 10 de julio de 2017

Prerrequisitos para la adquisición del lenguaje

Las familias de niños/as con autismo no verbal, llegan a nuestra consultoria buscando que sus hijos/as puedan llegar a hablar y sobre todo comunicarse. 

La intervención con metodología ABA, se basa siempre en "construir" el aprendizaje del lenguaje desde la base. Es decir, para que un niño/a comience a hablar y/o comunicarse, se han de dar y por ello trabajar una serie de habilidades prerrequisitas, sin las cuales, una persona no llegara nunca a comunicarse. Dichas habilidades, hacen referencia a las condiciones básicas y necesarias que se han de dar para el desarrollo de dicha comunicación, teniendo en cuenta tanto el nivel expresivo como el receptivo. 

Dejando a un lado las bases psicomotoras, como son el tono muscular, la coordinación de los músculos faciales y de los órganos fono-articulatorios y una correcta respiración, las habilidades prerrequisitas son: 

* Contacto ocular: es necesario que el niño/a establezca y mantenga contacto ocular con sus interlocutores para desarrollar una buena comunicación.

* Imitación (motora y verbal): El desarrollo del lenguaje conlleva el saber imitar. La emisión de las primeras palabras, son por imitación.

* Igualación: La igualación de objetos y fotos idénticos y no idénticos, llevan al niño/a a saber discriminar.

* Discriminación: La discriminación es fundamental en el desarrollo del lenguaje receptivo y expresivo. Sin saber identificar y distinguir los objetos, personas, imágenes, etc... que rodean nuestro entorno, no puede emerger una comunicación funcional.

* Intención comunicativa (peticiones): Es obvio que para que haya comunicación, tiene que haber una intención de querer comunicar algo. Para ello, trabajamos con nuestros alumnos/as que aprendan a pedir, desde su forma más básica, a través de señalar con el dedo, hasta la emisión verbal de la petición.

domingo, 2 de julio de 2017

Juego autónomo

Cuando vuestro hijo/a haya aprendido a jugar de manera funcional bajo vuestra supervisión y monitoreo, el siguiente paso es enseñarle a jugar de manera autónoma e independiente.

Objetivo: Fomentar el juego autónomo e independiente.

Qué hacer:

1. Disminuir la presencia del adulto de manera gradual, colocándonos detrás del niño, posteriormente unos pasos atrás, después al lado de la puerta de la habitación, después fuera de ella…. y así desvaneceremos nuestra presencia.

2. Los juegos los podéis colocar en una zona que el niño discrimine como zona de juego, por ejemplo, podéis poner una alfombra o algo similar que la marque. Colocar los juegos que sean posibles en cajas y separadas entre sí, para que el niño tenga espacio y pueda pasar de un juego a otro. Otra opción es crear varias estaciones de juego.

3. Cada juego tiene que tener un principio y un fin, así cuando el niño termine con un juego, podrá pasar a otro.

4. La duración de los juegos al principio deberá ser corta, pues habrá que ir reforzando la autonomía en el juego, pero poco a poco el tiempo se irá aumentando gradualmente. Por ejemplo, en un principio colocamos en una caja un puzzle, posteriormente dos puzzles, tres…, y así sucesivamente.

5. Reforzar socialmente con elogios o con refuerzo primario (desde detrás) cuando haya terminado la actividad. El refuerzo primario se dará al principio de la enseñanza, cuando estemos en más distancia solo refuerzo social.

No debemos olvidar:
Antes de enseñar el juego autónomo, el niño deberá aprender a jugar de manera funcional con diferentes juegos a través de vuestra supervisión. Por lo que una vez que su hijo ha logrado la habilidad a la perfección, será necesario disminuir rápidamente su monitoreo, el cual se hará de forma gradual.

lunes, 26 de junio de 2017

Sumas

La realización de sumas es una de las habilidades académicas dentro de las habilidades matemáticas que trabajamos en la pieza del puzzle.

Decir que para trabajar las sumas el alumn@ debe identificar los números, tener la habilidad de contar, y la correspondencia número - cantidad o viceversa.

Se utilizan diferentes materiales para enseñarlas, con gomets, números, objetos, en vertical y horizontal.

A continuación, podéis ver a un alumno nuestro trabajándolas.




video

Para cualquier duda, consulte con un profesional.

martes, 20 de junio de 2017

Nos vamos a la piscina

Ya estamos en verano y el cole ha finalizado por lo que podremos aprovechar el tiempo de ocio para realizar juegos en la piscina. A la mayoría de los niñ@s les encanta el agua, por lo que es una oportunidad estupenda para mantener habilidades aprendidas y enseñar juegos nuevos.

A continuación, les indicaremos unos consejos para tener un día divertido en la piscina, de una manera organizada y estructurada intercalando actividades de atención, de autonomía y de tiempos de espera, entre otras muchas cosas.

1- Prepararnos para ir a la piscina: A través de una agenda pondremos las diferentes imágenes de las actividades que haremos en la actividad de ir a la piscina. Por ejemplo: foto de desvestir, del bañador, de la crema solar, de los juegos que se realizarán, de la merienda que se comerá, de los cambios en el vestuario y de la finalización de la actividad.


2- Haciéndole participe: Hacer al niñ@ partícipe en la puesta del bañador como de la crema, en la elección de los juegos que se jugarán en ella, de llevar su mochila con sus pertenencias, etc..., de esa manera trabajaremos habilidades de autonomía, habrán menos esperas y evitaremos nerviosismo o incluso alguna rabieta.


3- Realizando los diferentes juegos: Los juegos se pueden dividir en dos grupos: juegos dentro del agua y fuera del agua. De esta manera, enseñamos al niño que estar en la piscina no solo es estar dentro del agua, hay muchas actividades que si el entorno lo permite se pueden realizar. Se irán realizando los juegos y las actividades que se han propuesto en la agenda, recogiendo cada juego y el material una vez finalizada la actividad. Idear diferentes juegos (con los materiales de un juego se pueden inventar otros juegos) y realizarlos de forma variada, para que no ocasione aburrimiento. No olvidéis de señalar cuando se termina una actividad.

Juegos que podéis realizar:

- Juego de anillas: Este juego es por turnos, debéis introducir las anillas en un palo, si no la introducís tenéis que recoger la anilla y esperar vuestro turno. Este juego lo podéis realizar fuera del agua pero también dentro de agua, por ejemplo, tirar las anillas a la piscina y ver quien recoge más anillas.

- Juegos con portería o canasta: Con estos juegos podéis hacer más gente partícipe y realizar diferentes juegos con las normas que queráis. 

- Juegos de las pelotas: Consiste en ir a buscar las pelotas que se encuentran dentro de la piscina y colocarlas fuera en una caja. Con las mismas si el niño discrimina los colores, podéis poner la norma de que tiene que buscar las pelotas que sean de color rojo.

4- Termina la actividad de piscina: Colocar en la agenda la finalización de la actividad con una imagen. Una vez que toque dicha imagen, recogeremos todas nuestras pertenencias y juegos y nos iremos a casa tras pasar una tarde muy divertida. 

Tras repetir este sistema varias veces los niños lo adquieren como rutina y se adaptan sin dificultad. 

Idear diferentes juegos, poneros el bañador y a la piscina!!!!

Cualquier duda, contactar con un profesional cualificado.

lunes, 12 de junio de 2017

¿Qué campamento elegir?


Llegadas estas fechas, sois muchas las familias que necesitáis que vuestros hijos tengan alguna actividad que cubra las horas en las que estáis trabajando hasta que lleguen vuestras ansiadas vacaciones. La opción más solicitada es la de los "Campamentos urbanos", en ella, vuestros hijos están atendidos y realizan actividades diferentes a las del resto del año.

Ahora bien ¿qué hago con mi hijo/a que tiene TEA?, ¿estará bien atendido? ¿hay campamentos específicos o le puedo llevar a cualquiera? 

Dejando a un lado las circunstancias personales, económicas y demás, a continuación os dejamos nuestras recomendaciones a la hora de decantaros por uno u otro:

- Pensad ante todo en el niño/a y buscar un campamento que se adapte a él/ella y no viceversa. Es decir, antes de elegir uno específico o de integración, valoremos cuales son las actividades que ofertan y si nuestro hijo/a va a estar cómodo realizándolas. 

- Elegir aquel que se preocupe de conocer a vuestro hijo/a.

- Informar sobre: qué le gusta, qué no le gusta y que le molesta y que no. Las personas que se van a hacer cargo de vuestros hijos/as deben conocer si tienen o no conductas disruptivas, y que las puede provocar, si hay hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial, si son o no verbales, si utilizan algún sistema de comunicación alternativo y/o aumentativo, en definitiva, si va a estar con personas que no le conocen, debéis hacer una descripción lo más detallada posible de vuestro hijo/a.

- Toda esta información, sería recomendable que la organización del campamento la tuviera lo antes posible, el fin no es otro que poder así ajustar la programación y los ratios de personal en función de las necesidades que presenten los niños/as. Además de poder trabajar la anticipación y estar preparados para evitar acontecimientos inesperados.

- Un buen campamento sería aquel que se encargara de: 
  • Potenciar habilidades: por ejemplo, si vuestro hijo/a es bueno en psicomotricidad gruesa, por ejemplo, estaría muy bien que aprendiera (si no sabe ya) a montar en bici o mejorara en esta habilidad. 
  • Trabajar déficits: Por ejemplo, si vuestro hijo/a no se le dan bien las relaciones sociales, estaría bien uno de integración en el que poder interaccionar con iguales de desarrollo típico.
  • Aprovechar intereses: Por ejemplo, si a vuestro hijo/a le encanta bañarse en la piscina, hay campamentos que incluyen días en piscina. Hay que buscar cosas que les motiven.
Por último, reseñar que si es necesario, la organización del campamento, debe de estar dispuesta a realizar todas las adaptaciones que sean necesarias: uso de apoyos visuales, pictogramas, historias sociales, etc... que ayuden a vuestro hijo/a a sacar el máximo partido de su campamento.

martes, 6 de junio de 2017

Qué nos pediría un niño con autismo (Àngel Rivière)

Ángel Rivière ha sido uno de los psicólogos españoles especializados en autismo más destacados a nivel internacional. Fue catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, entre otros muchos cargos. Su legado comprende numerosos estudios y publicaciones acerca de los TEA (trastornos del espectro autista), y lo que es más importante, una nueva perspectiva, más humana y próxima, desde la que entender, tratar y vivir con un niño con TEA.

A continuación se exponen sus conocidos 20 postulados que nos diría un niño con autismo:

1- Ayúdame a comprender. Organiza mi mundo y facilítame que anticipe lo que va a suceder. Dame orden, estructura mi mundo y evítame el caos.

2- No te angusties conmigo, porque me angustio. Respeta mi ritmo. Siempre podrás relacionarte conmigo si comprendes mis necesidades y mi modo especial de entender la realidad. No te deprimas, lo normal es que avance y me desarrolle cada vez más.

3- No me hables demasiado, ni demasiado deprisa. Las palabras son “aire” que no pesa para ti, pero pueden ser una carga muy pesada para mí. Muchas veces  no son la mejor manera de relacionarte conmigo.

4- Como otros niños. Como otros adultos, necesito compartir el placer y me gusta hacer bien las cosas, aunque no siempre lo consiga. Hazme saber, de algún modo, cuando he hecho las cosas bien y ayúdame a hacerlas sin fallos. Cuando tengo demasiados fallos me sucede lo que a ti: me irrito y termino por negarme a hacer las cosas.

5- Necesito más orden y anticipación en las acciones. Tendremos que negociar mis rituales  para poder convivir.

6-Me resulta difícil comprender el sentido de muchas de las cosas que me piden que haga. Ayúdame a entenderlo. Trata de pedirme cosas que puedan tener un sentido concreto y descifrable para mí. No permitas que me aburra o permanezca inactivo. 

7-No me invadas excesivamente. A veces, las personas sois demasiado imprevisibles, demasiado ruidosas, demasiado estimulantes. Respeta las distancias que necesito, pero sin dejarme solo. 

8- Lo que hago no es contra ti. Cuando tengo una rabieta o me golpeo, si destruyo algo o me muevo en exceso, cuando me es difícil atender o hacer lo que me pides, no estoy tratando de hacerte daño. Ya que tengo un problema de intenciones, ¡no me atribuyas malas intenciones!.

9- Mi desarrollo no es absurdo, aunque no sea fácil de entender. Tiene su propia lógica y muchas de las conductas que llamáis "alteradas" son formas de enfrentar el mundo desde mi especial forma de ser y percibir. Haz un esfuerzo por comprenderme.

10- Las otras personas sois demasiado complicadas. Mi mundo no es complejo y cerrado, sino simple. Aunque te parezca extraño lo que te digo, mi mundo es tan abierto, tan sin tapujos ni mentiras, tan ingenuamente expuesto a los demás, que resulta difícil penetrar en él. No vivo en una "fortaleza vacía", sino en una llanura tan abierta que puede parecer inaccesible. Tengo mucha menos complicación que las personas que os consideráis normales.

11- No me pidas siempre las mismas cosas ni me exijas las mismas rutinas. No tienes que tener tú autismo para ayudarme. El que tiene autismo soy yo, ¡no tú!.

12- No sólo tengo autismo. También soy un niño, un adolescente, o un adulto. Comparto muchas cosas de los niños, adolescentes o adultos a los que llamáis "normales". Me gusta jugar y divertirme, quiero a mis padres y a las personas cercanas, me siento satisfecho cuando hago las cosas bien. Es más lo que compartimos que lo que nos separa. 

13- Merece la pena vivir conmigo. Puedo darte tantas satisfacciones como otras personas, aunque no sean las mismas. Puede llegar un momento en tu vida en que yo, que tengo autismo, sea tu mayor y mejor compañía. 

14- No me agredas químicamente. Si te han dicho que tengo que tomar una medicación, procura que sea revisada periódicamente por el especialista. 

15- Ni mis padres ni yo tenemos la culpa de lo que me pasa. Tampoco la tienen los profesionales que me ayudan. No sirve de nada que os culpéis unos a otros. A veces, mis reacciones y conductas pueden ser difíciles de comprender o afrontar, pero no es por culpa de nadie. La idea de "culpa" no produce más que sufrimiento en relación con mi problema. 

16- No me pidas constantemente cosas por encima de lo que soy capaz de hacer. Pero pídeme lo que puedo hacer. Dame ayuda para ser más autónomo, para comprender mejor, pero no me des ayuda de más. 

17-  No tienes que cambiar completamente tu vida por el hecho de vivir con una persona con autismo. A mí no me sirve de nada que tú estés mal, que te encierres y te deprimas. Necesito estabilidad y bienestar emocional a mi alrededor para estar mejor. Piensa que tu pareja tampoco tiene culpa de lo que me pasa. 

18- Ayúdame con naturalidad y sin convertirlo en una obsesión. Para poder ayudarme tienes que tener tus propios momentos de descanso o dedicación a aquello que te gusta. Acércate a mí, no te vayas, pero no te sientas como si llevaras una pesada carga a tus espaldas. En mi vida he tenido momentos malos pero puedo estar cada vez mejor.

19- Acéptame como soy. No condiciones tu aceptación a que deje de tener autismo. Sé optimista sin hacerte "novelas". Mi situación normalmente mejora, aunque por ahora no tenga curación. 

20- Aunque me sea difícil comunicarme o no comprenda las sutilezas sociales, tengo incluso algunas ventajas en comparación con los que os decís "normales".
Me cuesta comunicarme, pero no suelo engañar. No comprendo las sutilezas sociales, pero tampoco participo de las dobles intenciones o los sentimientos peligrosos tan frecuentes en la vida social. Mi vida es satisfactoria si es simple, ordenada y tranquila. Si no se me pide constantemente y sólo aquello que más me cuesta. Tener autismo es un modo de ser, aunque no sea el normal. Mi vida con autismo puede ser tan feliz y satisfactoria como la tuya "normal".
En esas vidas, podemos llegar a encontrarnos y compartir muchas experiencias.


Dedicado a todos aquellos (familiares y profesionales) que a diario tratamos con algún niñ@ con TEA